Laberinto Circular (1995 – 1999)

El exilio puede ser una elección, implica un estado de espera, de posibilidad, aunque incierta, de retorno al origen. En cambio el destierro es involuntario, categórico, define al que lo perdió todo, al que ya no puede volver.

Hace falta un territorio para situar al exiliado y al desterrado: un desierto. Y el desierto es un mar sin agua lleno de islas sin bordes ni playas.

En la isla, nadie distingue exilio de destierro, solo se permanece, se espera, casi siempre sin saber qué, pero se espera. Esa es la noción de tiempo que rige en la llanura.

 

 

 


Ver Galería